La recompensa del chivato

El viernes mis compañeros de promoción del Cuerpo de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado (TCEE) y yo visitamos la Comisión Nacional de la Competencia (CNC). En este blog he subrayado en varias ocasiones la importancia de la competencia para asegurar el crecimiento económico a medio y largo plazo, por lo que huelga decir que la visita me resultó de enorme interés.

Una vez allí realizaron muy interesantes ponencias la Directora del Gabinete del Presidente de la CNC María Naranjo, la Directora de Investigación Clara Guzmán, el Director de Promoción de la Competencia Antonio Maudes y el Subdirector de Estudios Joaquín López, mostrándose todos ellos encantados de responder a nuestras cuestiones.

Durante su ponencia, Clara Guzmán nos habló del Programa de Clemencia. Mediante este programa, individuos o empresas que estén llevando a cabo pactos de colusión restrictivos de la competencia pueden denunciar a sus socios ante la CNC a cambio de una exención de hasta el 100% de la multa que les correspondería en caso de ser cazados por este organismo. Fue entonces cuando le pregunté a Clara Guzmán si existía “algún tipo de recompensa para el chivato que entrega las cabezas de sus compinches”. La Directora de Investigación, TCEE como nosotros pero licenciada en Derecho, se dejó llevar por su mente jurista y respondió: “Sí hombre, encima de que le perdonamos la multa le recompensamos” y explicó más en detalle el sistema de exenciones recalcando la generosidad de la CNC.

A pesar de su respuesta insistí en mi postura argumentado que en aquellos casos donde la probabilidad de ser cazado por la CNC era baja una recompensa podría aumentar los incentivos a desvelar los acuerdos de colusión. En esta ocasión, Clara Guzmán retrató el perfil de las empresas denunciantes pero siguió negando la utilidad o bondad de las recompensas de los chivatos.

La propuesta de recompensar a los chivatos tiene su origen en la Teoría del Oligopolio. Según ésta, los cárteles serán sostenibles en el tiempo sólo si los beneficios de la cooperación son mayores que los beneficios de la traición. Si denominamos C a los beneficios de la cooperación y suponemos que ésta se produce ad infinitum tendremos que el resultado de las empresas que adopten esta estrategia será:

C/d

(Divido por un factor de descuento temporal “d” para tener en cuenta la preferencia por los beneficios presentes frente a los futuros).

Por su parte, la empresa que traiciona los acuerdos obtiene unos beneficios iguales a la recompensa por traicionar esos acuerdos (T) (ya sea ofrecida por la CNC o por el  propio mercado) más los beneficios que se derivan de la no cooperación (NC) ad infinitum (los cuales suponemos que, a nivel de cada empresa individual son inferiores al caso cooperativo). Analíticamente:

T + NC/d

De este modo existirá colusión siempre que:

C/d > T + NC/d

Si reordenamos los términos tendremos que:

d < (C – NC)/T

Si suponemos que “d” nos viene determinado por factores exógenos, una recompensa para los chivatos que traicionan los acuerdos de colusión aumenta las probabilidades de traición y, lo que es más importante, hace que las empresas sean más cautas a la hora de llegar a acuerdos de este tipo por el temor a ser traicionadas. De este modo, la solución no cooperativa se convierte en el Equilibrio de Nash (es decir, en una situación en la que ninguna de las empresas tiene incentivos a desviarse de la estrategia adoptada).

Probablemente, desde un punto de vista legal y, sobre todo, ético, las recompensas de los chivatos sean una píldora difícilmente tragable. Sin embargo, más le cuesta al consumidor tragar unos diferenciales del 1000% (sí del mil por cien, no me he pasado con los ceros) con respecto al precio percibido por los agricultores por determinadas frutas y verduras. Teniendo en cuenta casos como éste, en la CNC harían bien en plantearse la recompensa de los chivatos.

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3 respuestas a La recompensa del chivato

  1. juansantiago dijo:

    Me parece muy acertada tu opinion

  2. lorenzo dijo:

    Como planteamiento teórico puede valer, está muy bien, pero debería ser mucho más compleja la fórmula ya que no se tienen en cuenta la realidad completa. Habría que incluir otras variables como el comportamiento de las otras empresas del mercado en general, competidoras, suministradores, clientes,… La actitud de éstas, sobre todo de los competidores puede ser muy diferente e incalculable. Antes, habría que calcular todos estos efectos, y estamos hablando de comportamientos humanos y por tanto impredecibles que sin ninguna duda afectarían a las ganancias futuras de la empresa. No creo que eso acabara bien para la empresa chivata, pero no lo sé.

    • La reacción de los tres agentes que mencionas (competidores, suministradores y clientes) sería muy positiva con este tipo de recompensas por los siguientes motivos:
      1.- Los clientes, al deshacerse el cártel por la vía del chivato, se verían beneficiados por el aumento de la oferta de bienes, la reducción de precios y el aumento de la calidad que traería consigo la situación competitiva. En este sentido, deberían estar agradecidos al chivato.
      2.- Si además de encontrarnos con un monopolio tenemos también un monopsonio (un único demandante), esta empresa contaría con un mayor poder de negociación a la hora de comprar las materias primas a sus empresas suministradoras. Además, al reducir la oferta de bienes con respecto a la situación competitiva, no sólo se reduce el precio pagado a los proveedores sino también las cantidades compradas. A todo esto debemos unir el hecho de que uno de los inputs fundamentales de las empresas es el trabajo por lo que la disolución del cártel por la vía del chivato no sólo beneficia a consumidores y proveedores sino también a los trabajadores.
      3.- Por último, las recompensas de los chivatos podrían crear un clima de desconfianza entre las empresas competidoras a la hora de llevar a cabo nuevos acuerdos de colusión por el temor a ser delatadas. De este modo, las recompensas no sólo actúan como mecanismo corrector sino también como mecanismo de prevención.

      Por lo que respecta a la crítica de la fórmula utilizada, he de mencionar que dicha expresión simplemente trata de analizar la sostenibilidad de los acuerdos entre empresas y, en este sentido, creo que cumple adecuadamente su función. Además, como decía Samuelson, no hemos de juzgar los modelos económicos por la validez de los supuestos de partida sino por su capacidad predictiva.

      Por supuesto, las recompensas de los chivatos no garantizan por sí mismas llegar a una situación de mercados perfectamente competitivos pero, en tanto que nos acercan a dicho ideal, no deberíamos desdeñarlas.

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