La sostenibilidad del sistema de pensiones (I)

Hace unos días se hizo pública la necesidad del Gobierno de recurrir al Fondo de Reserva de la Seguridad Social para hacer frente al pago de las pensiones. Durante estos días, se ha escrito largo y tendido acerca del asunto. Entre los artículos publicados merece la pena leer el minucioso análisis sobre la sostenibilidad del sistema público de pensiones de Cincodias.com. No obstante, para facilitar la comprensión de este artículo, este post y el siguiente tratarán de ofrecer una idea general sobre los sistemas de pensiones.

De un modo muy general, pueden distinguirse dos tipos de sistemas: de capitalización y de reparto, siendo esta última modalidad la utilizada en España. En los sistemas de capitalización, cada individuo va realizando durante su vida laboral contribuciones obligatorias para así constituir una “hucha” cuyos fondos se invierten en activos seguros. De este modo, la pensión que el individuo recibirá durante su periodo de jubilación vendrá determinada por las aportaciones realizadas más los rendimientos generados por éstas.

Por su parte, en los sistemas de reparto las pensiones de los jubilados actuales son pagadas por las aportaciones de los trabajadores actuales. No obstante, para calcular la pensión correspondiente a cada jubilado se tienen en cuenta las aportaciones que éste realizó durante su vida activa.

Para determinar qué sistema es preferible debemos en primer lugar determinar la cuantía de la pensión que podría recibir un jubilado bajo cada sistema sin comprometer la sostenibilidad del mismo. En el caso del sistema de capitalización la pensión (P) será igual a las aportaciones realizadas por el individuo durante su vida activa (c) más el rendimiento generado por éstas (1+r):

P = c (1+r)

En un sistema de reparto, la pensión máxima que puede recibir un jubilado será igual al número de trabajadores cotizantes (T) por las contribuciones que éstos realizan (c) (esto es, los recursos totales del sistema) entre el número de jubilados (J):

P = T·c/J

Por tanto, siempre que el cociente entre trabajadores cotizantes y jubilados (T/J) sea superior a los rendimientos obtenidos en un sistema de capitalización (1+r) el sistema de reparto será preferible al sistema de capitalización.

Pero, además, debe tenerse en cuenta que las contribuciones realizadas por los trabajadores actuales podrían ser superiores a las realizadas por los jubilados durante su vida activa ya que, a largo plazo, las rentas de los individuos suelen crecer gracias tanto a la indiciación de muchas de ellas a la inflación como al propio aumento de la productividad.

En el próximo post, se presentarán los problemas de ambos sistemas y las posibles soluciones.

 

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