Recomendaciones (I): Eliminación de barreras.

Mis familiares y amigos me preguntan con bastante frecuencia qué debe hacer el Gobierno para salir de la crisis. La respuesta a esta pregunta es un tanto compleja por la cesión de soberanía en materia de política económica que implicó la entrada de España en el euro. Así, nuestro país cedió la soberanía en dos políticas económicas fundamentales como son la política monetaria y la política cambiaria a entes supranacionales, concretamente al BCE. De este modo, nuestro país no puede comprar deuda pública mediante la emisión de dinero lo cual, si bien es muy positivo para evitar tensiones inflacionistas, también es cierto que reduce el margen para llevar a cabo políticas fiscales expansivas (aumentos del gasto y reducciones de impuestos) que, en el contexto actual, podrían permitir restaurar el crecimiento económico en el corto plazo (en el largo plazo los efectos no son tan claros).

Por su parte, la cesión de soberanía en materia de política cambiaria impide que nuestra moneda se deprecie frente a la de nuestros principales socios comerciales, los países de la Eurozona. De nuevo esta medida es positiva en tanto que evita que nos empobrezcamos frente al resto del mundo para así poder exportar más. Sin embargo, en un contexto en el cual la demanda interna es muy débil, la demanda externa, es decir, mayores exportaciones de bienes y servicios, es la única vía para conseguir un mayor crecimiento económico. Sin embargo, para conseguir ese aumento de la demanda externa es necesario que nuestro país sea competitivo, es decir, que los bienes y servicios españoles presenten un mejor relación calidad-precio que sus competidores. Para conseguir mejorar la competitividad se recurría tradicionalmente a la devaluación de la moneda nacional pero desde la entrada en el euro esta opción ya no es posible. De este modo, para mejorar la competitividad vía precios es necesario reducir costes. Entre los costes de producción, los más importantes son los costes laborales. Así, la forma más efectiva de mejorar la competitividad es reducir los salarios. No obstante, una reducción de salarios, aunque permite aumentar la demanda externa, se traduce en una reducción de la demanda interna por lo que los efectos sobre el crecimiento económico son ambiguos.

Entonces, ¿qué pueden hacer nuestras autoridades políticas para resolver esta situación? Aunque es cierto que el margen de actuación es reducido, nuestro Gobierno podría tomar una serie de medidas que, si bien no garantizan la salida de la crisis, combinadas con otras medidas tomadas desde ámbitos supranacionales podrían aportar su granito de arena a esta difícil tarea.

Este post pretende ser el primero de una pretenciosa serie de recomendaciones de política económica para las autoridades nacionales. Concretamente, este primer post versará sobre la eliminación de todos aquellos reglamentos y barreras que impiden el libre ejercicio de la actividad económica y cuya justificación no se basa en la protección del consumidor. Estas medidas no exigen un gasto adicional a la Hacienda Pública, por lo que cualquier Gobierno debería implementar este tipo de medidas con independencia de su situación económica.

Así, en España existen numerosos sectores en los cuales existen este tipo de barreras. Entre ellos podemos destacar:

1.- Las farmacias: para abrir una farmacia (entendiendo por tal un punto de venta al público de fármacos y no una industria productora de medicamentos) es necesario contar con una licencia. Dado que el número de licencias existentes es limitado, aunque un individuo esté perfectamente capacitado para el ejercicio de esta actividad, a menos que cuente con una licencia, no podrá abrir un establecimiento de este tipo. Es por ello que las licencias de apertura se traspasan por grandes sumas dificultando así adicionalmente la entrada de nuevos competidores en el mercado.

Por ello, la liberalización del sector farmacéutico, esto es, la eliminación de las restricciones al número de farmacias que pueden existir, produciría en las zonas de mayor demanda de fármacos la apertura de nuevas farmacias, generando así un mayor nivel de actividad económica y, lo que es más importante, un mayor volumen de empleo.

Los detractores de este tipo de medidas suelen argumentar que la liberalización del sector provocaría el desabastecimiento de las zonas de menor demanda como las zonas rurales, ya que en estas zonas la demanda es tan reducida que impide obtener una rentabilidad mínima. Sin embargo, el argumento del desabastecimiento no es suficiente para justificar la no liberalización del sector, ya que en aquellas zonas donde la demanda es insuficiente para hacer rentable el establecimiento de una farmacia, éstas podrían recibir algún tipo de subvención para compensar esa menor rentabilidad. Dicha subvención podría además, proceder de un impuesto sobre las ventas de fármacos o del propio IVA recaudado por la venta de medicamentos. Así, serían, de forma indirecta, las farmacias con más ventas las que subsidiarían a las menos rentables.  Además, para garantizar un cierto nivel de competencia en estos casos y limitar el importe de la subvención, la Administración podría subastar públicamente la concesión de las licencias en esas zonas. De este modo, los individuos dispuestos a ejercer la actividad en este área presentarían sus demandas de subvención a la Administración y ésta concedería la explotación al agente que estuviese dispuesto a abrir la farmacia por una subvención menor. Por tanto, la liberalización de las farmacias y la igualdad de acceso a los fármacos son perfectamente compatibles.

2.- El taxi: al igual que ocurre con las farmacias, para ejercer la profesión de taxista es necesario contar con una licencia, estando el número de ellas limitado. Actualmente se encuentra en trámite la legislación para liberalizar este sector de manera que cualquier individuo pueda ejercer esta actividad.

3.- Transporte de viajeros por ferrocarril: esta actividad sigue siendo un monopolio público gestionado por RENFE. Esta compañía debería desaparecer y permitir que fuesen las propias compañías privadas las que gestionasen las líneas. Las líneas menos rentables que por cuestiones de equidad en el acceso al transporte público deberían seguir existiendo podrían ser subastadas del mismo modo que las farmacias de las zonas menos rentables. El Ministerio de Fomento tiene previsto que la liberalización del transporte de viajeros por ferrocarril se produzca en 2013.

4.- Comercio minorista: en el comercio minorista existen numerosas restricciones tanto para la apertura de grandes establecimiento comerciales como para los horarios en que éstos pueden operar. La plena liberalización del comercio minorista podría aumentar considerablemente el número de grandes establecimientos y el horario de apertura de éstos permitiendo así aumentar los niveles de actividad económica y de empleo. No obstante, también es cierto que los pequeños establecimientos tradicionales, que cuentan con dificultades para competir con sus rivales de mayor tamaño, podrían verse abocados a la extinción, lo cual traería consigo una reducción de empleo. No obstante, la evidencia empírica parece mostrar que, en torno a los grandes centros comerciales, suelen surgir una serie de pequeños establecimientos complementarios de manera que las pérdidas de empleo provocadas por el cierre de pequeños comercios se ve más que compensada.

 

A finales de los 90 se llevaron a cabo en España numerosas medidas liberalizadoras en sectores como el gas, la electricidad, los hidrocarburos, el transporte aéreo o las telecomunicaciones. En muchos de ellos ha aumentado considerablemente el numero de empresas que operan y se han reducido los precios cargados a los consumidores (Piénsese en las compañías aéreas de bajo coste o en las tarifas planas de internet). Además, dado que otras muchas actividades económicas hacían uso de los servicios y bienes ofrecidos por los sectores liberalizados, no sólo aumentó la eficiencia de estos sectores sino de toda la economía. De hecho, el espectacular crecimiento económico español a finales de esta década  se explica en gran medida por estas medidas, ya que el crecimiento económico y, por consiguiente, la generación de empleo, es un proceso similar a conseguir que una cuerda suba por una pared. Para ello, es necesario que alguien tire de la cuerda, pero si existen lastres en el otro extremo de la cuerda, aquellos que tiran tendrán mayores dificultades para que la cuerda ascienda. Así, para que exista crecimiento económico es necesario que la demanda (consumo, inversión, gasto público y exportaciones) tiren de la economía. Sin embargo, si al final de la cuerda nos encontramos con barreras al libre ejercicio de la actividad económica, difícilmente la cuerda del crecimiento económico podrá ascender. Por ello, las medidas anteriormente expuestas tratan de eliminar estos lastres.

No obstante, al igual que es imposible que la cuerda suba por la pared simplemente empujando ésta desde abajo, también es imposible que exista crecimiento económico sólo a través de la eliminación de estas barreras. Por ello, en el siguiente post nos centraremos en medidas que el Gobierno español podría adoptar por el lado de la demanda.

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Una respuesta a Recomendaciones (I): Eliminación de barreras.

  1. Oli dijo:

    Interesante hilo este qué acabas de comenzar.
    Cierto es qué la privatización de empresas públicas como Renfe hará mas competitivo esos sectores, y eso se traduce en una mejora de cara al consumidor en cuanto a precios, servicios…
    Esperando el siguiente.
    Good job!

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