¿Debe el Banco Central Europeo comprar deuda pública de países en apuros?

A finales de esta semana la prima de riesgo española caía más de 100 puntos gracias a las palabras del presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi. Super Mario dijo simplemente que haría todo lo necesario para salvar el euro y que sería suficiente. No obstante, estas palabras fueron interpretadas como que el BCE compraría deuda de países en apuros, incluso aunque durante los últimos meses el propio Draghi ha negado esta posibilidad en múltiples ocasiones.

Esta estrategia de compra de deuda pública, conocida técnicamente con el nombre de Security Market Programme (SMP), ya fue puesta en marcha durante 2010 y durante parte de 2011. En cierto modo, esta estrategia se asemeja a la emprendida por la Reserva Federal (FED) y el Banco de Inglaterra (BoE), conocida en este caso con el nombre de Quantitative Easing (QE). No obstante, la FED y el BoE han utilizado el QE en una cuantía muy superior a la que lo ha hecho el BCE. A pesar de todo, siempre que los bancos centrales han comprado deuda pública el precio de ésta ha aumentado por la mayor demanda y, consecuentemente, ha caído la rentabilidad de la deuda pública. Así, se reducen los costes de financiación para los gobiernos.

Pese a sus indudables efectos, el SMP ha sido duramente criticado en Europa. Estas críticas se deben a tres motivos fundamentales:

1.- El BCE realiza las compras de deuda pública “imprimiendo dinero” de manera que una compra excesiva podría crear en el medio plazo alzas de precios. Además, el Convenio Constitutivo del BCE establece que el objetivo primordial de esta institución es la estabilidad de precios, entendida ésta como un crecimiento del Índice Armonizado de Precios en la Eurozona en el medio plazo por debajo del 2% aunque próximo a este nivel. Sin perjuicio de este objetivo, el BCE podrá, según el Convenio Constitutivo, promover también el crecimiento económico.

No obstante, para que una mayor creación de dinero se traduzca en una mayor inflación es necesario que la demanda sea fuerte (por mucho dinero en circulación que exista, un vendedor que tiene dificultades para vender sus productos no aumentará los precios hasta que no sea consciente del aumento de la demanda). Por ello, en un momento en el cual la demanda en Europa es muy débil por la caída de la inversión y el consumo y por los programas de austeridad, el SMP no entraña ningún peligro para la inflación.

2.- Por otra parte,  el Convenio Constitutivo del BCE establece que la autoridad monetaria europea nunca debe actuar como prestamista de los gobiernos de la Eurozona sino simplemente como prestamista de los bancos de este área monetaria (siempre que éstos aporten las garantías adecuadas para acceder a estos préstamos). Esta cláusula se incluyó con el objetivo de evitar que los gobiernos de la Eurozona incurriesen en déficit excesivos al contar con la garantía de tener financiación a bajo precio ofrecida por el BCE ya que, como hemos visto, la financiación del BCE se basa en la impresión de dinero por lo que podría generar presiones inflacionistas.

Aunque la deuda es comprada por el BCE a bancos de la Eurozona, de forma indirecta el BCE financia a los gobiernos. Así, por ejemplo, si el Tesoro español vende la deuda pública al banco francés Societé Generale y éste la vende a su vez al BCE, en última instancia, el acreedor de España es el BCE.

3.- Por otra parte, unos altos costes de financiación para los gobiernos (o la amenaza de que estos aparezcan) actúan como un mecanismo de disciplina para los gobiernos y obliga a éstos a mantener unas cuentas públicas saneadas (al menos en teoría). En el marco actual de la Eurozona, la ausencia de intervención por parte del BCE constituye un poderoso acicate para que los gobiernos con déficit más elevado lo reduzcan. Los detractores del SMP argumentan que este programa eliminaría estos incentivos.

Por su parte, los partidarios del SMP suelen esgrimir dos contraargumentos:

1.- Por un lado, afirman que la presión sobre la deuda pública de países en apuros es, en gran medida, injustificada ya que se debe a movimientos especulativos. De este modo, la intervención del BCE puede alejar a los especuladores del mercado ya que las posiciones cortas sobre la deuda pública (veáse el post Ventas a corto) generarían grandes pérdidas derivadas del aumento del precio de este activo por la mayor demanda ejercida por el SMP. No obstante, la semana pasada, cuando la prima de riesgo española se situaba por encima de los 600 puntos básicos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimaba que tan solo 200 puntos básicos se debían a las presiones de los especuladores mientras que el resto se encontraba justificado por los fundamentos de la economía española. Una prima de riesgo de 400 puntos básicos sigue siendo muy peligrosa. De este modo, los especuladores sólo precipitan o agravan un problema pero atribuirles a ellos la generación del mismo no es acertado en la mayoría de casos.

2.- Por otra parte, aunque mantener unas cuentas públicas saneadas sea un objetivo loable, en épocas de recesión el propio Keynes afirmaba que el Estado podría incurrir en déficit para de este modo compensar la reducción de la demanda privada con un aumento de la demanda pública. Por tanto, aliviar la carga de intereses de la deuda pública a través del SMP facilitaría la labor del gobierno.

No obstante, muchos políticos defensores de este tipo de política fiscal sólo suelen acordarse de Keynes en épocas de recesión. Así, durante estos periodos aumentan el gasto público pero en épocas de auge se olvidan de reducirlo. Por ello, el castigo de los mercados que sufren ahora países como Grecia, España o Italia actúa como ejemplo moralizante para que, en los próximos años, aquellos países donde la situación económica sea buena no se olviden de sanear sus cuentas. Si supiesen que pueden contar con la financiación barata del BCE en caso de que su situación económica empeore, tal y como ahora podría ocurrir en los países en apuros, los incentivos para reducir el gasto o el déficit público serían menores.

 

En definitiva, el SMP es deseable siempre y cuando vaya acompañado de un paquete de reformas adecuado por parte de los países beneficiarios. Sin embargo, el BCE no cuenta con autoridad para exigir a los gobiernos ese tipo de reformas. De ahí que antes de emprender este tipo de programas sea necesaria una mayor integración económica, es decir, la creación de una especie de Ministerio de Economía y Hacienda europeo con capacidad para imponer reformas de calado en todos y cada uno de los países de la Eurozona.

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2 respuestas a ¿Debe el Banco Central Europeo comprar deuda pública de países en apuros?

  1. Oli dijo:

    Muy buen post Juanan. Bastante explicativo y aclarador. Me está gustando leerte ;D

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